EL ÁCIDO HIALURÓNICO

Es uno de los componentes fundamentales de la piel, por lo tanto, es uno de los materiales más versátiles con los que trabajamos en medicina estética, en especial, tratamientos faciales. También lo utilizamos para hidratar pieles que han recibido mayor agresión, para rellenar arrugas o reponer volúmenes.

Asimismo, es un gran estimulador celular, ya que mejora la formación de colágeno y es un antioxidante natural. El daño que se produce en la piel por radiación ultravioleta del sol, fotoenvejecimiento, estrés, medicación, etc., todo ello provoca mayor envejecimiento y aumenta la formación de manchas. El ácido hialurónico va a compensar esta oxidación (o agresión) a nuestra piel, y por este motivo, aunque de manera indirecta, es un gran regulador celular.

¿Todos los ácidos hialurónicos son iguales?

La respuesta es NO. Los ácidos hialurónicos tienen ciertas características físicas que los hacen diferentes entre sí. Una de estas es el grado de reticulación; los que tienen mayor grado, son empleados principalmente como voluminizadores, ya que el entrecruzamiento entre sus moléculas hace que se degraden más lento y tengan mayor duración en el tiempo, mientras que los no reticulados habitualmente se usan para producir una hidratación natural de la piel y por no tener ese entrecruzamiento entre sus cadenas,  el efecto es más corto.

Además del grado de reticulación existen otras propiedades físicas como: elasticidad, viscosidad y cohesividad del AH, características que deben ser tenidas en cuenta a la hora de escoger el producto apropiado para la zona a tratar, y la profundidad a la que se va a aplicar. Esto es importante ya que hacer una mala elección del producto, aplicarlo en la zona no indicada o a la profundidad incorrecta, puede generar complicaciones. Es por esto que siempre debes consultar con un especialista y experto en el tema.

DRA. ANGÉLICA RUEDA RUGELES

Medicina EstéticaConsultorio 920 norte